CONCEPTO - LIMITES Y FUENTES DE LA HISTORIA

16 pages
44 views
of 16
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Share
Description
CONCEPTO - LIMITES Y FUENTES DE LA HISTORIA
Tags
Transcript
    1 CONCEPTO, LÍMITES Y FUENTES DE LA HISTORIA.  ¿Qué es la Historia? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se hace la Historia? Muchas veces nos hemos planteado algunas de estas preguntas. A lo largo de las siguientes páginas vamos a intentar responder a estas y otras similares, con el fin de que los alumnos de esta materia específica de  Historia General  tengan una visión global sobre las ciencias históricas, a cuyo estudio dedicará los próximos años de su vida, una vez superado el Curso de acceso para mayores de 25 años. Aunque la Historia es una de las disciplinas científicas de ese grupo que ahora se conoce como  Humanísticas , debemos reconocer que goza de muy mala prensa en algunos sectores de la sociedad, que la consideran “subjetiva”, “politizada” e, incluso, “partidista”. Sin embargo, la sociedad actual demanda continuamente obras de carácter histórico, a juzgar por las repetidas ediciones de coleccionables de Historia (sobre los más variados temas), o por el éxito editorial de las novelas históricas (citemos aquí, como ejemplos más recientes, la trilogía sobre Alejandro Magno, realizada por el italiano Valerio Massimo Manfredi , o la serie dedicada al faraón Ramsés II por el francés Christian Jacq).   Si a ello unimos la existencia de una serie de frases hechas que suelen estar en boca del gran público (“ la historia se repite ”, “ la historia juzgará ”, “  El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla ”, “ la historia nos enseña ”, etc.), llegamos a la conclusión de que pocas disciplinas científicas gozan hoy día de tanto interés y, paradójicamente, de tanta desconocimiento entre el gran público, como la Historia. 1. Concepto de Historia. Una de las maneras más comunes de definir un concepto consiste en explicar su etimología. Pues bien, siguiendo este método, nos encontramos con que el término «Historia» deriva de una palabra del griego antiguo, que literalmente significa historia , algo lógico si tenemos en cuenta que fueron los griegos los que «inventaron» la Historia. En efecto, el genio griego, que fue capaz de crear la Filosofía, fue también el creador de algo tan útil y, al mismo tiempo, apasionante como la Historia. Pero, ¿por qué los griegos llamaron historia  a la «Historia»? Pues sencillamente porque esta palabra era lo que más se acercaba a esa nueva realidad que acababan de crear. En efecto, el término griego histor   (que significa testigo  y  puede traducirse también como el que ve ) fue utilizado para definir esa nueva realidad, la Historia, ya que para Heródoto de Halicarnaso, al que Cicerón calificó como «el padre de la Historia», consideraba que la Historia debía ser entendida como «indagación»,    2«averiguación» sobre los hechos del pasado. En síntesis, la Historia debe su nombre al concepto que utilizaban los griegos para denominar a la persona que ve algo, el testigo. Así  pues, la Historia venía a ser para los antiguos griegos el testigo de los acontecimientos humanos pretéritos, aunque, como veremos más adelante, en el apartado dedicado a la historiografía  , preferían más lo que hoy día llamaríamos «Historia inmediata» antes que la más remota. Desde la Antigüedad se han propuesto numerosas definiciones del concepto de «Historia» que, evidentemente, no vamos a recoger en esta Unidad Didáctica, por evidentes  problemas de espacio, aunque sí señalaremos algunas de las que consideramos más importantes. Una de las más célebres es la de Cicerón, quien, a pesar de que no fue un historiador, sí que estaba muy interesado en la historia por su valor para la retórica y la  política: “La Historia es testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, mensajera de la Antigüedad”  (  De oratore , II, 9, 36). En efecto, para Cicerón la Historia era “maestra de la vida”  , y por esa razón el estadista debía tener una vasta cultura que comprendiera conocimientos de historia. Y es que, para Cicerón, el conocimiento de los hechos memorables del pasado era de gran valor para el político, ya que el conocimiento del  pasado podía ser de ayuda para predecir el futuro. Uno de los problemas más graves que tiene la ciencia histórica es que, como señaló acertadamente Pierre Vilar, el concepto de se emplea para definirlo es válido tanto para denominar el conocimiento de la materia (Historia), como la materia de ese conocimiento (historia). Y si a estos dos contenidos del concepto añadimos uno más, encontramos tres concepciones distintas de la historia: a)   La historia como todo lo pasado, como conjunto de hechos, fechas, anécdotas, etc., sin ninguna relación estructural.  b)   La historia fundada en una elección de hechos de acuerdo con la ideología dominante en cada momento. Hechos importantes recogidos por la tradición, el «recuerdo colectivo», las crónicas oficiales, constatadas por documentos, monumentos, restos arqueológicos, etc. c)   La historia como estudio de los hechos pasados, especialmente de aquellos que determinan (hechos de masas) los movimientos de población, la producción, las luchas sociales, etc., sin olvidar los hechos concretos (guerras, revoluciones, etc.).El análisis científico de este cúmulo de hechos es el objeto de la historia como ciencia.    3La escuela de los  Annales  defiende la consideración de la Historia como ciencia social ya que, como señaló Lucien Febvre, “la historia es, por definición, absolutamente social” . Y como no podía ser de otra manera, la principal función de la Historia era, para Febvre, eminentemente social: “Organizar el pasado en función del presente: eso es lo que podría denominarse la función social de la historia”.  En España, Josep Fontana ha concebido la historia desde una posición influida por la escuela de los  Annales  y por la dialéctica materialista: “  La historia deberá reconocerse por estos dos signos: porque se ocupa de los hombres en sociedad, de sus luchas y de sus progresos y porque su finalidad es ayudarles a comprender el mundo en que viven para que les sirva de arma en sus luchas y de herramienta en la construcción de su futuro”  . Por su parte, Tuñón de Lara ha preferido considerar la historia como un elemento necesario para el desarrollo colectivo de un pueblo (“ la comprensión del pasado es el entendimiento del presente ”), ya que “ si un pueblo no ha comprendido su pasado y no sabe cómo y por qué ha llegado a ser lo que es, ese pueblo no  podrá prever ni afrontar el porvenir  ”. 2. Los períodos de la Historia. La Historia a secas existe. Sin embargo, es usual encontrarnos el término «Historia» seguido de algún epíteto o añadido que especifica aún más su contenido. Citemos aquí algunos los ejemplos más conocidos: Historia Antigua, Historia Medieval, Historia Moderna e Historia Contemporánea. En otras ocasiones, el término «Historia» aparece acompañado de  preposiciones que, al igual que los epítetos anteriormente mencionados, restriñen su significado a un ámbito cronológico determinado (por ejemplo, Prehistoria y Protohistoria). Finalmente, podemos encontrar el término «Historia» acompañado de complementos que delimitan su campo de acción: Historia del Arte, Historia del Derecho, Historia de la Filosofía, Historia de la Ciencia, Historia de la Literatura, etc. La única justificación que existe para defender estas parcelaciones de la Historia, ya sea en espacios temporales (Prehistoria, Antigua, Medieval, etc.), ya sea en ámbitos temáticos (de la Ciencia, del Derecho, etc.), radica en la necesidad de facilitar la investigación y la docencia de la propia Historia. Así pues, estas periodizaciones y divisiones de la Historia constituyen un simple convencionalismo y, como tendremos oportunidad de explicar a continuación, aunque algunos de estos períodos gozan ya de una tradición que arranca desde el Renacimiento, otros se han propuesto en fecha más reciente. Cabe, además, la posibilidad de que en un futuro no muy lejano se acuñen nuevos términos para parcelar aún más nuestro  pasado más inmediato [Figura 1].      4 A pesar de la comodidad que supone establecer una periodización cerrada de la Historia, no debemos obviar los riegos que entraña esta tendencia a encerrar en compartimentos temporales y espaciales el pasado histórico. El historiador alemán Heinrich Gelzer ha sabido resumir en pocas palabras cuál es el sentido de estas divisiones internas del conocimiento histórico: “Todas las periodizaciones y delimitaciones en el curso de la  Historia Universal son sólo condicionales y por ello completamente voluntarias. La Historia misma, en la que cada acontecimiento está en relación causal con el que le precede y con el que le sigue, no hace ningún corte, es un continuo sucesivo”.  En efecto, como ha señalado el historiador británico Geoffrey Barraclough, al analizar la problemática cuestión del concepto de Historia Contemporánea, “todas las etiquetas con que solemos marcar determinados  períodos de la historia las fabricamos «a posteriori». Solamente podemos percibir el carácter de una época cuando la miramos desde lejos y desde fuera” . EDADES DURACIÓN PREHISTORIA Es el período más largo y se extiende desde la aparición del ser humano sobre la Tierra (hace más de 2 m. a.) hasta que aparecen los primeros documentos escritos (aproximadamente 3.500 a. C.) ANTIGUA Desde la aparición de la escritura hasta la caída del Imperio romano de Occidente a finales del siglo V (476) MEDIEVAL Desde la caída del Imperio romano de Occidente hasta que Constantinopla cae en poder de los turcos (1453). Para los españoles, la fecha tradicional es 1492 (descubrimiento de América). MODERNA Desde el descubrimiento de América hasta 1789, fecha del estallido de la Revolución Francesa. CONTEMPORÁNEA Abarca desde finales del siglo XVIII (1789) hasta nuestros días. Figura 1. Periodización «clásica» de la Historia.    5En síntesis, resulta evidente que prácticamente todos los historiadores critican la  periodización de la Historia, pero ninguno de ellos ha dejado de utilizarla. La periodización de la Historia Universal, dejando sentado que se trata una división artificial, constituye un avance en la concepción de la propia ciencia histórica. El concepto de Historia General como visión totalizadora, nace con el historiador griego Diodoro Sículo , que escribió entre el año 60 y 30 a. C. lo que hoy día llamaríamos una “Historia Universal” (su título srcinal era  Bibliotheke historike ), en cuarenta libros, en la que narraba tanto la historia de los griegos como la de los pueblos no griegos. Sin embargo, la idea de un desarrollo de la Historia Universal lineal, único y unitario desde la Creación hasta el Juicio Final que, en forma secularizada, aún se mantiene en el moderno pensamiento histórico, es una adquisición de la concepción filosófico-teológica cristiana. Y dentro de ella, cabe destacar la figura de Eusebio de Cesarea  (siglo IV). Su obra  principal, Crónica Universal , es el embrión de las divisiones histórico-teológicas que se utilizaron durante la Edad Media. La “Crónica Universal” ( Chronikon ), escrita en griego en diez volúmenes, se divide en dos partes: en la primera de ellas se describen, en sucesión lineal, los imperios orientales, el griego y el romano; en la segunda parte se incluyen unas tablas cronológicas donde se recogen las listas de los gobernantes y los acontecimientos históricos que Eusebio de Cesarea consideraba más importantes, ordenados cronológicamente desde el nacimiento de Abraham (calculado en el 2016 a. C.) hasta el 328 d. C. Como ya se ha dicho, esta obra gozó de gran popularidad durante la Edad Media, fundamentalmente a partir de la adaptación latina realizada por San Jerónimo  (siglos IV-V). Pero el paso más importante en la periodización de la Historia fue el que dio Isidoro de Sevilla  (siglo VII) al organizar su Crónica  en seis “edades” ( aetates ), que iban desde la Creación del mundo hasta la que arranca del nacimiento de Cristo, pasando por los jalones intermedios que se marcan por medio de Noé, Abraham, David y el destierro de Babilonia. Esta concepción de la Historia Universal dividida en seis aetates  gozó de gran influencia en la obra de otros eruditos posteriores, hasta que el Renacimiento acabó con la tradición bíblico-teológica. En el siglo XVII, el historiador protestante Cristóbal Cellarius  (1638-1707), en su obra  Historia Antigua (1685) separa la Historia Universal en tres edades: Antigua, Media y Moderna. Para Cellarius,   la Historia Antigua llegaba hasta Constantino el Grande (324); la Historia Medieval (  Historia medii aeuii ) transcurría desde aquí hasta la caída de Constantinopla (1453); mientras que la Historia Moderna (  Historia noua ) se extendía desde aquí hasta su propia época. Unos años más tarde, John Cristoph Gatterer  adopta también
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks